lunes, 20 de octubre de 2008

FACTORES PROTECTORES


Entre los factores protectores del bienestar psicológico se pueden destacar: el desarrollo de un proyecto de vida, el desarrollo y activación de redes sociales y el desarrollo de habilidades sociales. Los rituales tienen además un rol de importancia para una buena autoestima.
Pensar y visualizar el proyecto de vida:
Es una de las principales tareas de desarrollo que enfrenta el adolescente. Implica atreverse a imaginar lo que se desea lograr en la propia vida y analizar las posibilidades y acciones concretas para conseguirlo. Implica considerar la realidad en que se vive, los recursos personales y sociales con que se cuenta y las dificultades que se presentan y pueden presentar, para llevar a cabo el proyecto vital. El temor a no ser capaz y la idea de que a pesar de los esfuerzos desplegados resulta imposible lograrlo, son algunos de los factores que hacen que un joven no proyecte su vida y que se rinda frente a las circunstancias que lo limitan.
Muchas veces los adolescentes tienen la sensación de que la vida es algo que les ocurre,
que depende de decisiones tomadas por otros. Es importante como factor protector, desarrollar la idea de ser actor y no espectador de la propia vida. Por otra parte, visualizar las consecuencias que pueden tener los propios comportamientos, y la capacidad de anticipar los resultados positivos y negativos que derivan de los estilos de vida
adoptados, son factores importantes para desarrollar o recuperar la sensación de control sobre la propia vida. Si bien no se puede elegir ni manejar todos los aspectos de la vida, sí es posible tomar opciones, elegir caminos, adoptar estilos de vida más o menos saludables. Los estilos de vida, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se definen como patrones de conducta individuales o grupales sostenidos durante un plazo relativamente prolongado, los que están condicionados por valores, creencias, actitudes, hábitos conocimientos y condiciones socioeconómicas del grupo de referencia, y que directa o indirectamente condicionan la conducta personal.
El estilo de vida tiene por tanto varios componentes:
- El componente material: comprende los elementos tecnológicos producidos por el medio
para adaptarse de manera adecuada al medio ambiente (por ejemplo: vivienda, vestuario,
hábitos alimenticios).
- El componente social, caracterizado por las redes sociales y las agrupaciones formales de la sociedad.
- El componente ideológico que incluye los valores y creencias compartidos por los integrantes del grupo social que generan en el individuo expectativas y conductas específicas en todos los ámbitos.
Desarrollar y activar redes sociales:
La red social personal está formada por la familia cercana, los amigos, los vecinos, los compañeros de estudio y/o trabajo, el personal de las instituciones a las que se acude y los conocidos. El efecto protector de las redes sociales se relaciona con las funciones de apoyo emocional, contención de emociones negativas, apoyo instrumental, apoyo en situación de crisis, información y regulación de los comportamientos de riesgo o inadecuados que ellas brindan. Las personas aisladas, aquellas que no tienen contacto habitual con sus familiares, amigos o conocidos, son mucho más vulnerables frente a situaciones adversas o crisis vitales. Es por tanto importante desarrollar y activar las redes sociales, para amortiguar el efecto de los factores de riesgo.
Desarrollar ciertas habilidades sociales:
Se entiende por habilidades sociales, capacidades específicas que componen la conducta social y que son necesarias para asegurar que ésta sea exitosa y aceptada socialmente. La Organización Mundial de la Salud destaca algunas de ellas y las denomina “habilidades para vivir”. Son habilidades sociales relevantes:
- La habilidad para tomar la perspectiva del otro.
- La habilidad para percibir las normas que prevalecen en el medio social y para actuar en
función de ellas.
- La capacidad de tomar contacto con las propias sensaciones y emociones.
- La capacidad de autocontrol.
- La capacidad de anticipar las consecuencias de la propia conducta.
- La habilidad de comunicarse en forma efectiva.
- La capacidad de resolver conflictos positivamente
- La capacidad de enfrentar y resolver problemas.
La autoestima:
Es la imagen y valoración que cada persona tiene de sí misma. Se refiere a diferentes aspectos como el aspecto físico, el académico y/o laboral y las relaciones sociales. Una persona con buena autoestima, con confianza en sí misma es menos vulnerable a las adversidades de la vida, o a los factores de riesgo. La creación de ambientes que favorecen la resolución exitosa de problemas, el señalamiento de los errores valorándolos como oportunidades de aprendizaje, el apoyo frente a las dificultades, ayudan a la formación de una autoestima saludable. El señalamiento permanente de los errores y la crítica negativa habitualmente disminuyen la confianza en sí mismo.
Uno de los factores que más se ha relacionado con la capacidad de recuperación de las
personas que han vivido situaciones adversas es la existencia de por lo menos un adulto significativo que haya tenido confianza en ellos. El sentir que los padres, los profesores, los amigos confían es fortalecedor de la autoestima. Esto resalta la importancia de desarrollar y cuidar contextos familiares, escolares, sociales, acogedores y apoyadores.
Los rituales:
Son comportamientos simbólicos que desarrollan los distintos grupos sociales para enfrentar situaciones clave y críticas en la vida de las personas. Se relacionan con eventos importantes como el nacimiento, el matrimonio, la muerte, y ayudan a enfrentar estos sucesos, facilitando su elaboración psicológica y su integración al curso histórico del grupo familiar y social. Cada cultura tienen sus propios rituales, y también cada grupo social o familia. El contexto escolar tiene sus propios rituales como son el inicio y el fin de la escolaridad, las premiaciones, la incorporación de alumnos nuevos y la despedida de los que tienen que partir. Los rituales, además de ayudar a la elaboración de momentos y situaciones críticas forman parte de la identidad de las personas y de los grupos sociales. El respeto de ciertos rituales sociales y/o familiares actúa como factor protector. Así, por ejemplo, y contrariamente a lo que a veces se piensa, la preparación y participación en el funeral de un ser querido ayuda a elaborar el desgarro que puede significar su partida.

jueves, 26 de junio de 2008

jueves, 8 de mayo de 2008

El ser humano como sujeto de procesos psicosociales


Una característica importante del ser humano es que su aproximación a la realidad está mediada por la cultura y la sociedad de la que forma parte. Más aun, su propia constitución como sujeto se realiza en relación con el grupo del cual depende.
Fundamental es, entonces, dar cuenta de cómo los individuos son parte de grupos sociales en complicidad con los cuales configuran su identidad.

La socialización Primaria:

Se trata de del acceso básico que tiene toda persona a un grupo social que le da protección y gracias al cual puede sobrevivir e incorporarse a la cultura. Se refiere generalmente al grupo familiar en el que todo individuo crece, aunque no debemos perder de vista que ello tiene excepciones. Por la misma razón, la socialización primaria se produce en la primera etapa de la vida, y gracias a ella el individuo se convierte en miembro de un grupo social con patrones culturales característicos, como por ejemplo el lenguaje. Por otra parte, la socialización primaria deja una impronta que perdura hasta buena parte del desarrollo de la personalidad del individuo, y que es en gran medida de carácter inconsciente, donde las figuras paterna y materna tienen gran importancia.

La identidad y la socialización:

Cuando hablamos de identidad nos referimos a ciertos rasgos que son propios de un individuo o un grupo, de forma tal que le son característicos. En el caso del individuo le da una cierta coherencia y una cierta mismidad. Sin embargo, debemos señalar que existe una identidad individual o personal según la cual la persona es absolutamente única, y una identidad social, que no es excluyente de la primera, pero que configura todos aquellos elementos y aspectos que denotan la pertenencia a un cierto grupo social, con ciertos rasgos y comportamientos colectivos. Así por ejemplo, las personas se reconocen como hombres o mujeres, de una determinada clase social, grupo étnico, con una profesión u oficio, con una orientación política y religiosa, entre otras. En dicho sentido, las llamadas “tribus urbanas” representan un ilustrativo ejemplo de pertenencia a un grupo y construcción de identidad por parte de los jóvenes.
Debemos tener claro no obstante, que la relación y coexistencia de diferentes grupos sociales dentro del amplio tejido social, presenta siempre matices de conflictividad. En efecto, muchos de los grupos presentan tensiones frente a otros.
Desarrollando este tema, se debe señalar que todo grupo social señala relaciones de inclusión y exclusión para constituirse: existe un “nosotros” (endogrupo), un conjunto de personas integrantes de esa categoría, y existen los que están fuera del grupo, que se definen como “los otros” (exogrupo), aquellos que son diferentes, que no son parte del mismo grupo. De esta forma, todo grupo, al definir su identidad lo hace por oposición a un exterior que señala como ajeno, pero del cual necesita para diferenciarse.
Desde luego, la relación entre la identidad personal y la social señala también distintos conflictos cuando se refiere a ciertas normas y valores de conducta. Por otra parte, muchas de las normas de conducta de un grupo se construyen por oposición y diferencia frente a lo que se “cree” propio del “otro grupo”. El caso de los roles de género es muy ilustrativo a este respecto.

Estereotipos y prejuicios:

El estereotipo es una generalización de características, que se manifiesta como creencias o sistema de información, que constituye la dimensión cognitiva de un prejuicio. Los estereotipos son un juicio anticipado acerca de un determinado grupo social y los sujetos que lo componen, y que reduce a dichos sujetos a ciertos elementos constitutivos. Usualmente tenemos estereotipos acerca de todos los grupos sociales que en parte son útiles cuando nos permiten anticipar acontecimientos y acercarnos a dichos sujetos. No obstante, todo estereotipo contiene también una valoración cualitativa en términos positivo-negativo, malo-bueno y otros. Es por esta razón, y según la predominancia que les demos a los estereotipos, es que ellos pueden derivar en prejuicios, los cuales se manifiestan en reacciones, predisposiciones y conductas en referencia a ciertos grupos e individuos. Lo anterior es especialmente importante de cuidar cuando los prejuicios señalan conductas discriminatorias y de segregación que pueden ir desde la simple comparación hasta comportamientos agresivos y violentos. Lamentablemente, la historia universal y local está llena de ejemplos sobre lo último.

domingo, 13 de abril de 2008

El Pensamiento

Es un proceso psicológico cognitivo. Se define como una actividad mental que consiste en procesar información que el individuo ha incorporado y almacenado gracias a la percepción, la atención y la memoria.
Un ejemplo de este proceso son las operaciones de análisis y síntesis.
Este procesamiento posee algunas características que señalamos a continuación:

- Puede manifestarse como recuerdo.
- Puede ser creativo
- Puede manifestarse como fantasía, como imaginación poco controlada.
- Puede evocar la emoción.

Una mención aparte merece el RAZONAMIENTO, que es un tipo de pensamiento que se caracteriza por ser discursivo, vale decir, que siguiendo una estructura llega a conclusiones nuevas. Dentro del RAZONAMIENTO encontramos dos tipos que vale la pena identificar:
- RAZONAMIENTO INDUCTIVO: Es aquel que llega a una conclusión general o universal a partir de casos particulares o individuales.
Ejemplo: El plomo se dilata con el calor, el cobre se dilata con el calor, también la plata se dilata con el calor. En conclusión; todos los metales se dilatan con el calor
- RAZONAMIENTO DEDUCTIVO: Es aquel que llega a una conclusión particular (referida a un caso específico) desde una verdad general o ley universal.
Ejemplo: Todos los seres humanos son mortales, Ignacio es un ser humano, por lo tanto, Ignacio es mortal.

Vincent

La Memoria


Podemos entender la memoria como aquella capacidad del ser humano para almacenar y recuperar información de las percepciones y experiencias anteriores, lo que en definitiva conforman las vivencias de las personas. Esta facultad puede medirse a través de la cantidad de recuerdos espontáneos, no ayudados, que un individuo es capaz de traer a presencia.
La memoria guarda una estrecha relación con la motivación, vale decir, con las metas de cada persona, de esta forma sucede que:
- Se recuerda lo que se desea recordar
- Se tiende a olvidar los temas desagradables
- Se recuerda las tareas incompletas mejor que las completas
- Se recuerda aquellas cosas que encajan mejor con nuestro sistema de creencias ( lo que ya creíamos o sabíamos)

Dentro del proceso de memoria podemos distinguir los siguientes elementos:
Codificación: Es el ordenamiento o clasificación de la información, requisito para poder guardarla. Consiste en utilizar algún procedimiento para organizar la información dándole algún significado, principalmente ordenando los datos de la percepción y relacionándolos con los propios mapas cognitivos. La información que no ingresa con algún tipo de conexión significativa es difícil de recuperar.
Almacenamiento: Proceso de guardar la información, en el que influye la repetición de la información y la posibilidad de recuperarla.
Recuperación: Capacidad de traer la información guardada para usarla en el presente. La posibilidad de recuperar dependerá de cuan bien se codificó, cuan bien se almacenó, y de los factores motivacionales que estuvieron presentes en la experiencia registrada.
Memoria de corto plazo o de trabajo: Es la memoria activa, que tiene la información que estamos usando actualmente. Incluye la información que estamos usando a partir de la memoria sensorial y lo que hemos recuperado de la memoria de largo plazo. La memoria de corto plazo selecciona sólo la información que le será de utilidad para una determinada actividad.
Memoria de largo plazo: Memoria que almacena la información más permanente y es de donde recupera la información la memoria de trabajo. Las experiencias significativas son parte de la memoria de largo plazo.

Debemos tener presente que la memoria es una capacidad y que como tal puede trabajarse y perfeccionarse. Al ejercicio de adiestrar la memoria se llama mnemotécnia y busca principalmente desarrollar la memoria para mejorar los aprendizajes, un ejercicio simple de mnemotécnia es memorizar letras de canciones, listados de nombres, etc.

jueves, 10 de abril de 2008